martes, 22 de junio de 2010

ERROR EN EL ZOOLOGICO.

Dos leones huyeron del
zoológico. En la huida cada
uno partió con rumbo
diferente.

Uno fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró.

Después de un mes, y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido para la selva.. Regresó flaco, famélico y afiebrado. Fue reconducido a la jaula.

Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había ido para el centro
de la ciudad, hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo.

Estaba gordo, sano, desbordante de salud.

Al ponerlos juntos, el león que huyó para la selva le pregunta a su colega:

-¿Oye eón cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo, y regresas tan bien de salud? Yo que fui a la selva, y tuve que regresar porque casi no encontraba qué comer.

El otro león le explicó:

“Me armé de coraje y fui a esconderme a un Organismo Público. Cada día
me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia”.

-¿Y por qué regresaste?.... ¿se acabaron los funcionarios?

“Nada de eso. Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya me había comido a un director general, dos superintendentes, tres jefes de reglamentos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de división, veinte lameguevos,
cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie
los dio por
desaparecidos.

Pero el día que me comí al que servía el café…
¡¡¡¡ahí se chingo todoooo!!!!!!


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