miércoles, 24 de febrero de 2010

POR UN SIMPLE LORITO.

Un señor estaba en su mejor ronquido, cuando suena el teléfono a las 3 de la madrugada... -Hola... --¿Licenciado? Habla Arístides, el capataz de su hacienda. -Hola Arístides, ¿pasó alguna cosa grave? --No, nada Licenciado, sólo le quería avisar que ¡su lorito se murió! -¿Mi lorito? ¿Aquel que ganó el concurso el mes pasado? --Sí patrón, ese mismo! -¡Pero, qué lástima! Yo había pagado una pequeña fortuna por él. -Pero... ¿y de qué murió? --Comió carne podrida. -¿Carne podrida? ¿Y quién le dio carne podrida? --Nadie Licenciado, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos. -¿Caballos? ¿Qué caballos? --Dos de sus caballos pura sangre. Ellos murieron de cansancio, por acarrear el tanque de agua. -¿Y por qué acarreaban el tanque de agua? --¡Para apagar el fuego! -¿Fuego? ¿Qué fuego? ¿Dónde? --En su casa pues, patrón, una vela se cayó en la cortina y prendió fuego a la casa. -¿Vela? pero... ¿quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad? --Fue una de las velas del velorio... -¿Velorio? ¡Cuál velorio? --Si, el velorio de su mamá. --Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le metí un plomazo pensando que era un ladrón y se murió.... -¡¡¡¡¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooo Mames Guey. -No puede ser.......!!!! --¡Yaaaa, ya patrón...¡ Tanto escándalo por un pinche lorito.

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